Cuando salgo al escenario, asegura Poveda, no tengo filtros, “soy la mejor versión de mí mismo; es para lo que estoy hecho”.

Cuando salgo al escenario, asegura Poveda, no tengo filtros, “soy la mejor versión de mí mismo; es para lo que estoy hecho”.

Como parte de la decimotercera edición del Festival Flamenco de Miami, el cantante español Miguel Poveda viene a presentarse el 10 de abril en el Centro de Artes Escénicas Adrienne Arsht cuando todavía anda fresco “Diverso”, su disco más reciente.

“Diverso’ es un viaje por lo que soy: sin tapujos, sin miedo, sin nada”, dice Poveda desde Madrid en diálogo con Artburst Miami. “Es un disco que parte de la música flamenca más tradicional, más arraigada, desde el cante más primitivo, para después ir tendiendo puentes con otros géneros. Y al final es un reflejo de mi crianza: crecí en un barrio de andaluces, con un padre murciano fan de Alan Parsons y de Los Beatles, y una madre devota de la música flamenca, y cuando me voy a vivir a Barcelona me encuentro con la cultura catalana y con un lugar que acoge a músicos de muchas disciplinas. De repente, empiezo a convivir con argentinos, con cubanos y puertorriqueños, con intérpretes de música clásica, con gente de teatro, hago cine, y todo esa diversidad se ha venido impregnando en mí y sale ahora en el disco”.

De hecho, el flamenco no es un género cerrado y artistas de la talla de Paco de Lucía lo universalizaron precisamente porque no temían “contaminarlo”, aun cuando al hacerlo supieran que se exponían a la crítica de los puristas. Le pregunto a Poveda de qué lado se ve él.

“Como le he puesto al disco, soy diverso”, responde. “He crecido en diversidad: como tronco musical he tenido el flamenco, ese es mi eje artístico, pero tengo la necesidad de volar y de relacionarme en el mundo con todos los seres humanos, con todas las razas, con todas las ideologías y, por supuesto, con todas las músicas posibles, sobre todo las populares, que me atraen muchísimo”.

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“Soy flamenco cuando tengo que serlo”, afirma Poveda. Foto Pedro Walter/Cortesía MGMT Artists/Adrienne Arsht Center

Moverse con libertad y con inquietudes no le hace sentir menos flamenco, explica.

“Soy flamenco cuando tengo que serlo, y desde mi música flamenca luego tengo la necesidad de cruzar un puente como he hecho, por ejemplo, con la música cubana, con la música popular mexicana, con la música argentina”.

Lo que más se escuchaba en su barrio de Barcelona era música andaluza y, sin darse cuenta, creció como un andaluz más, con las costumbres de Andalucía. El flamenco sonaba en las casas, recuerda, y las amas de casa cantaban. Ahí está el germen de todo.

“Una hermana de mi madre cantaba en centros culturales andaluces que se habían establecido en toda la periferia de Barcelona”, evoca el intérprete español. “Mi madre me llevaba, por la afición que ella tenía por esa música, así que la viví con mucha naturalidad y, al final, con el amor que me generó esa música, no hubo más remedio que dedicarme a cantarla”.

Se presentó por primera vez como cantaor en un espectáculo cuando tenía solo 15 años, en 1988, “pero antes ya jugaba a ser cantante, en el barrio, haciendo playbacks de otros músicos”, dice.

Le pido que mencione quiénes han ejercido más influencia, primero en su vocación, y luego en su carrera.

“En el mundo del flamenco Camarón de la Isla, Enrique Morente, El Lebrijano, los clásicos; Paco de Lucía, por supuesto… los artistas que han sido más revolucionarios, más libertarios, los que han tenido un espíritu curioso”, responde. “Me han zarandeado y me han enseñado otra manera de ver la música y el arte. En el tango, Roberto Goyeneche: más que como canta, me encanta cómo dice el amor y cómo dice el desamor”.

Recuerda también que tuvo la oportunidad de cantar con Chavela Vargas, “una experta en el decir la vida”, subraya.

“En el flamenco y en las músicas populares debe haber mucha verdad, porque nacen de la tierra, de lo muy arraigado y de lo poco elaborado”, comenta Poveda. “En eso hay que mostrarse con el corazón abierto de par en par; tienes que traspasar la barrera y decir las cosas con verdad. No se exige, o por lo menos yo no exijo tanto a esos artistas, tener una gran capacidad vocal, ni ser muy exquisito –aunque también eso puede formar parte–, pero creo que hay una cuestión fundamental en el decir las cosas con verdad. Hay otras músicas que son más bailables y se centran más en lo estrictamente musical y en lo elaborado, pero en el flamenco y en las músicas populares hay que decir las cosas como son, como en el bolero”.

A la pregunta de qué trae a su presentación del 10 de abril en el Knight Concert Hall del Adrienne Arsht, adelanta que el repertorio pasa por la poesía de Federico García Lorca y Miguel Hernández.

“Tiene una primera parte que es mucho más abierta a través de la canción andaluza, los textos de Manuel Machado; un apartado de músicas populares, y luego el flamenco clásico tradicional”, explica. “Voy con los que suelen acompañarme: en la guitarra Jesús Guerrero, que es un capo”; el bailaor gitano de Huelva Antonio Molina, ‘El Choro’, “maravilloso, muy reconocido acá en España”; el maestro Joan Albert Amargos al piano y a cargo de la dirección musical, “ha sido el arreglista de Joan Manuel Serrat y ha hecho arreglos para Paco de Lucía, Camarón de la Isla, Víctor Manuel y también para muchas películas; con él tengo la suerte llevar ya más de 20 años compartiendo el escenario”, añade.

De acuerdo con la nota de promoción que publica el sitio de internet del Adrienne Arsht Center, el percusionista es Paquito González y como vocalista aparece ‘El Londro’.

“Va a ser un espectáculo muy variado, muy diverso, pero en esencia muy flamenco”, adelanta Poveda. “Voy a Miami con el ansia de compartir; con una ilusión que no creo que nadie pueda llegar a hacerse una idea. Porque no es solamente ir a cantar en otro lugar más del mundo: es un lugar donde hay gente que sabe de música. Lo que van a ver es un artista con ganas de enamorar cada corazón de cada persona que se siente en una butaca”.

Cuando salgo al escenario, asegura Poveda, no tengo filtros, “soy la mejor versión de mí mismo; es para lo que estoy hecho: para cantar, para comunicarme, para disfrutar con la música, para vivir sensaciones que luego se hace difícil volver a sentir en este mundo tan duro”.

Al describir su vida en el día a día, dice que no es que se cuide especialmente de forma obsesiva, “pero tampoco me descuido”.

“Desde hace muchos años llevo una vida muy tranquila, muy de hogar y familiar, con horarios adaptados a los de mi hijo, aunque eso no quiere decir que deje de estar algún día con mis amigos y pueda trasnochar una noche puntual y conversar y compartir con la gente, porque no vivo en clausura”, confiesa. “Pero tampoco vivo desmadrado. Creo que esa época la pasé. Tuve 20 años, y 30, y tuve mucha ansia de aprender, de crecer, de estar en todos lados y de comerme el mundo. Pero supe entender que el mundo no podía comerme a mí, así que me aparté rápido”.

Miguel Poveda en concierto. Knight Concert Hall del Centro de Artes Escénicas Adrienne Arsht, domingo 10 de abril, 7:30 p.m. Boletos: $25, $35, $55, $75 y $95, llamando al (305) 949-6722 y en https://www.arshtcenter.org/en/Tickets/Calendar/2021-2022-Season/Flamenco-Festival-2022/Miguel-Poveda/

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